SpeedRacers o la antítesis del Ciclista Urbano

Los invitaron a dar una conferencia en la Fundación Arturo Herrera Cabañas. Me invitó uno de los organizadores para «conocer mis opiniones peatonales». Acepté a sabiendas de que habría muchas cosas que no me gustarían y que la habitación estaría llena de hombres sudorosos tras la rodada gritando AUUUF (su «grito» característico).

Varios puntos en los que se equivocan enlistados a continuación:

1. No supieron hacer una diferencia entre la bicicleta como deporte y como medio de transporte. Hay una enorme diferencia entre practicar un deporte a usar la bici cotidianamente para moverse de un punto a a un punto b en la ciudad. Ser ciclista urbano te ubica como un usuario de la vía al igual que peatones, automovilistas y usuarios del transporte público.

2. Presumieron las velocidades que alcanzan en ciertos puntos de su ruta: 50 km/hr. Si en un auto estas velocidades son peligrosas, no hay razón para pensar que en la bici no lo sean. No solo por la propia integridad física del ciclista sino (más que nada) por la visibilidad del que maneja la bici respecto a lo que sucede a su alrededor. El ojo humano está hecho para ver a no mas de 30 km/hr, a más de esa velocidad su visión periférica empieza a disminuir a medida que la velocidad se incrementa. Así, es mas factible que si un niño o un anciano se cruza la calle, el ciclista no lo vea. Al igual que con el auto, velocidades de mas de 30 km/hr no son recomendadas en zonas urbanas donde sí hay peatones regularmente.

Vivir en una ciudad y ser un usuario del espacio público implica cuidar al otro, al más vulnerable. Implica cuidar al otro en la medida en que lo indica la pirámide de movilidad. Si soy automovilista mi responsabilidad será cuidar al ciclista y al peatón. Si soy ciclista mi responsabilidad será cuidar al peatón (y sobre todo a los peatones más vulnerables: niños, ancianos, personas con discapacidad. Ellos también tienen derecho a la ciudad).

3. El uso del casco. Hablaron de manera negativa respecto a los ciclistas que no usan casco, inclusive dijeron que si el ciclista quería morir, pues que lo hiciera por no usar casco. En el ciclismo deportivo y de montaña es comprensible el uso del casco. En las ciudades mexicanas y su pésima infraestructura también es comprensible que ciclistas urbanos decidan usar el casco. Sin embargo, ¿debe ser obligatorio? ¿Está bien juzgar al ciclista urbano que decide no usarlo o que no tiene dinero para comprar un caso (el ciclista urbano que tiene una bicicleta de bajo costo y que tiene pocas posibilidades de acceder a un casco de mas de 400 pesos)? ¿Se debe juzgar al ciclista urbano que decide no usar un casco porque sabe que al hacerlo da una sensación de peligro al posible futuro ciclista y entonces desincentiva su uso? ¿De debe juzgar al ciclista urbano que no usa casco porque lo hace en una suerte de protesta política? ¿Se debe juzgar al ciclista urbano que no usa casco porque es un ciclista que rueda a muy baja velocidad y con mucha precaución y no ve peligro en no usarlo en sus trayectos?

FILE IN: en nuestro reglamento de tránsito (Pachuca) el casco no es obligatorio. El Manual de Ciclociudades del ITDP considera a la no obligatoriedad como una de las medidas que hacen de un reglamento algo más avanzado.
4. Mencionaron que el Reglamento de Tránsito del Municipio una porquería. Dicho reglamento fue considerado en 2013 uno de los más avanzados reglamentos del país, haciéndolo merecedor del 5to. Lugar a nivel nacional dentro del ranking de Ciclociudades. Esto se logró gracias a la sociedad civil que impulsó dichas medidas.

El «ciclista» pasó de 3 menciones a 23 en el renovado reglamento. (Cuando mencioné todo lo anterior me dijeron que seguramente trabajaba en gobierno y que seguro mi intención era hacer notar que desconocían el reglamento. No comments.)

Sin embargo, coincido en algo con ellos: falta mucho para hacer este reglamento una realidad en las calles. Falta socialización y que los elementos de tránsito estén mejor capacitados. Ahí es donde de nuevo tenemos que entrar los ciudadanos a incidir.
5. La ciudad la compartimos. Ésa es una realidad que tenemos que comprender. Tenemos que conocer nuestros derechos para entonces apropiarnos de ellos y defenderlos. Tenemos que ser muy inteligentes para hacer comprender al automovilista de la importancia de compartir y de cuidar al más vulnerable. Ésa, mas que una queja, es un reto. Hay que planear y hacer. Incidir. Cambiar. Compartir.

Ser ciclista urbano implica usar la bicicleta como tu medio de transporte para hacer trayectos en la ciudad, saber tus derechos y tus obligaciones, rodar cuidando siempre al más vulnerable, asumir que compartes la calle con más usuarios y que los cuidas y respetas. 
Buscando en Google a los Speed Racers uno se encuentra (casualmente) con una foto de unos automovilistas caricaturizados. Vaya cosa.


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