Esto no es una defensa de Hugo, sino una defensa de las mujeres y una declaración sobre el feminismo que sí quiero

Qué peligroso para las mujeres que digan que la respuesta dentro de la comparecencia del Dr. Hugo López-Gatell ayer fue violencia contra la Senadora Alejandra Reynoso  y que fue mansplicación.

El siguiente texto, más que para defender a Hugo López Gatell, es para defender a las mujeres. ¿Por qué? Porque al banalizar la violencia que sufrimos las mujeres en nuestros espacios profesionales, ponen en riesgo nuestra capacidad de discutir (y de formarnos en retórica y argumentación). Cuando afirmamos que la respuesta de ayer no fue mansplicación y nos dicen que es porque somos «gatellistas», lo que hacen es neutralizar y acallar nuestros argumentos a partir de una idea de enamoramiento y/o admiración hacia quien lidera la estrategia de salud del gobierno federal en la pandemia, como si el reconocer su buena actuación nos imposibilitara de hacer un análisis feminista imparcial.

Empiezo:

El término “mansplicar” (en inglés “mansplain” que es la conjunción entre “men” y el verbo “explain” que significan hombre y explicar) tiene su origen en el ensayo de 2008 Men Explain Things to Me: Facts Didn’t Get in Their Way. Tras 12 años de apropiación del término y tras la misma explicación que la autora del ensayo diera (Rebecca Solnit, periodista y escritora), podemos definir y traducir “mansplain” o “mansplicar” como violencia de género porque es una dinámica en la que un hombre -por ser hombre- explica algo a una mujer sin tener experiencia o conocimiento en el tema y en donde es la mujer quien sí tiene el expertise y conocimiento.

Según el Merrian-Webster: “es lo que ocurre cuando un hombre habla condescendientemente a alguien (especialmente a una mujer) sobre algo de lo que tiene un conocimiento incompleto, con la suposición errónea de que sabe más al respecto que la persona con la que está hablando.”. Es decir, mansplicar parte de un sesgo cognifivo generado, comúnmente, por la socialización masculina que hace creer a quien la ostenta que sabe más de un tema que su interlocutora y por eso se lo “explica”, a pesar de ser ella la conocedora o experta que puede explicar el tema ya que es ella quien sí tiene conocimiento en el mismo. Sabemos desde la Teoría Feminista que, históricamente, los hombres han visto a las mujeres como seres inferiores e incapaces de llevar a cabo ciertos trabajos. Por ejemplo: hasta hace menos de 100 años las mujeres no podíamos votar porque se nos consideraba seres incapaces de tomar decisiones políticas.

Ahora, en el caso Dr. López-Gatell y la Senadora Reynoso: ¿es mansplicación? Afirmo que la respuesta es NO. Si vieron toda la respuesta a la Senadora (de minuto 9 al 15 de este video) . En orden cronológico:

Min 11-12: López-Gatell reconoce la experiencia de la Senadora en comunicación (es Licenciada en Mercadotecnia por la universidad de León) y admite el reto de comunicación que enfrentamos ante una población (algunos segmentos) que parece estar en poco deseosa de escuchar. Es decir: lo plantea como un reto y TIENE RAZÓN. Hay un segmento MUY marcado que a pesar de las MUCHAS explicaciones no está dispuesto a escuchar. Llevamos más de 70 explicaciones (dentro de las conferencias de las 7 pm y probablemente más si contamos las participaciones en la conferencia de la mañana). ¿Es esto una mansplicación? No, porque LG no sólo reconoce la experiencia y formación de ella, sino que también reconoce que hay un fragmento de la población que no está entendiendo y que hay un reto allí a atajar. ¿Cómo va a ser esto una mansplicación si, inclusive, da una explicación de cómo funcionan nuestros cerebros para atender y escuchar? Al contrario. Imagínense estrategias de comunicación desde las ciencias de la salud, las ciencias conductuales y las teorías de la comunicación. Lo que hace López-Gatell es hasta una invitación a la Senadora a colaborar desde su formación en las ciencias de la comunicación a atajar también ese reto. Hay quienes afirman que fue mansplicación sobre algo en lo que ella es experta (la comunicación, quiero pensar), pero no noto eso, sino al contrario, como comunicóloga veo una aportación a nuestro quehacer. ¿Por qué? Porque explica la comunicación desde el funcionamiento del cerebro. Esta introducción anticipa la respuesta: por eso la gente parece no escuchar lo que venimos diciendo hace varias semanas con respecto a la pandemia. ¿Por qué algo que él aporta desde su expertise al expertise de ella (reconociéndolo, además) es una mansplicación? No lo es. Al contrario: es una aportación al reto que ella comprende porque es su formación como mercadóloga.

Min 12- 13.20: López-Gatell responde a la Senadora Reynoso que hace preguntas partiendo de verdades inexistentes y/o mentiras y que, aunque él no es experto en Derecho, sabe que la carga de prueba recae sobre quien lanza la acusación. Es decir: López-Gatell le dice a la Senadora que si ella afirma algo (aunque sea desde un cuestionamiento) tiene que probar eso que dice. O sea: si acusas algo tienes que probar esa acusación. ¿Pedirle pruebas a la Senadora que al “preguntar” más bien afirma algo es mansplicación? NO.

Estoy convencida de que las mujeres también debemos formarnos tanto en la retórica como en la argumentación, disciplinas -también- históricamente asignadas sólo a los hombres. Por eso han sido siempre los hombres quienes han ocupado los espacios políticos y de toma de decisión: porque la masculinidad asigna atributos como la capacidad de argumentar y debatir exclusivamente a lo masculino. Y, de hecho, según diversas investigaciones desde la psicología organizacional, cuando las mujeres somos asertivas y gustamos de debatir y argumentar se nos considera “mandonas” o “groseras” o “agresivas”, entre otras[i]. Por eso es que es tan peligroso llamar a las respuestas que LG dio “mansplicacion” porque no sólo estamos siendo deshonestas y mediocres con el trabajo y ejercicio cuestionador de la Senadora, sino que, al neutralizar y banalizar la violencia contra las mujeres que se ejerce a través de la mansplicación, estamos también dando a entender que, como mujeres,  no se necesita formular argumentos cuando estamos en un debate, que basta con ser mujeres para estar en lo correcto y que cualquier cosa que se nos cuestione (con argumentos) es violencia contra nosotras. Qué peligroso que no hagamos un análisis más profundo. Qué peligroso que no hagamos crítica a otras mujeres sólo porque son mujeres. Qué peligroso que desde la “sororidad” (término también ya banalizado) seamos capaces de ignorar el hecho de que la Senadora, en efecto, no proporcionó pruebas a muchas de sus afirmaciones. Es peligroso que no exijamos a otras mujeres argumentos sustentados.

¿Desde el feminismo no podemos ser críticas con otras mujeres? Al contrario: NOS DEBEMOS ser críticas, porque hacer crítica es también un acto de honestidad para con la otra y, por eso mismo, implica sororidad (la sororidad que a veces repetimos tanto que se ha vaciado de significado). Desde el feminismo debemos ser exigentes con nosotras: cuestionarlo todo, sí, pero también dar argumentos y elevar el nivel de debate que los tiempos nos exigen. Nuestro quehacer como feministas se fortalece cuando nuestros postulados e ideas son tan fuertes que es imposible rebatirlos. Ni entre nosotras, ni en nuestra interlocución con hombres, es mansplicación que nos cuestionen o que nos argumenten que estamos equivocadas proporcionando argumentos. Las mujeres feministas llevamos casi 200 años elaborando teorías, pensamientos, ideas, reflexiones, textos, estudios, postulados… Para que a estas alturas banalicemos así la violencia en nuestra contra en el campo de lo político y lo profesional. Me niego a que defendamos un feminismo autocomplaciente que parte de la idea de que sólo por ser mujeres no se nos deben pedir pruebas y argumentos cuando afirmamos algo. Eso no es feminismo en lo absoluto.

En el minuto 13:45 a 14:55, López Gatell habla por enésima vez del modelo de vigilancia epidemiológica en México. Cuando escribo por «enésima vez» me refiero al hecho de que esto se ha explicado hasta el cansancio, de diversas formas y no sólo por autoridades sanitarias, sino inclusive por periodistas y personas que trabajan desde sociedad civil. Me parece que no es un fenómeno exclusivo de México y los intereses políticos de algunos actores, sino que pareciera que en ningún país lo que hacen los gobiernos parece ser suficiente para tener contentas a todas las personas. Basta echar un vistazo a los diferentes medios de diversos países. La pandemia se ha convertido en un arma política según el mismo director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, haciendo un llamado a políticos como la Senadora Reynoso:

“No se puede utilizar el COVID-19 para ganar puntos políticos, no hay necesidad. Hay muchas otras formas de probarse a sí mismos, este virus no es el que debe ser utilizado para eso. Es como jugar con fuego. La unidad nacional es esencial si nos importa la gente. Por favor, trabajemos más allá de partidos políticos, ideologías, creencias, cualquier diferencia que tengamos, tenemos que comportarnos”

Nuestro análisis feminista es político y, por lo tanto, no podemos ni debemos ser ingenuas en cuanto a todo lo que hay detrás de la pandemia (en todos los niveles de análisis posibles).

Al finalizar la respuesta a la Senadora Reynoso, el funcionario de salud hace el ofrecimiento de explicarle personalmente a la Senadora sobre el modelo epidemiológico. Es decir, a pesar de las decenas de explicaciones ya dadas, el funcionario ofrece una explicación personal. En medio de la pandemia, ofrece su tiempo (que es el tiempo que pagamos todos, vaya) para explicar a una legisladora algo que ya se ha explicado decenas de veces. Me parece que seamos feministas o no, eso merece una crítica fuerte, sumada a la discusión sobre el modelo que ya lleva meses sobre la mesa: ¿por qué algunos y algunas requieren explicaciones que deben ser dadas de forma personal?

Del minuto 15 al 18:15, el Dr. López Gatell responde a través de una explicación detallada a la senadora cuáles son las funciones, facultades, modelo de negocio e historia reciente en el ámbito del sector salud. ¿Es explicarle esto a la senadora “mansplicar”? ¿Cómo puede ser una mansplicación explicarle a quien ignora algo ese algo? La mansplicación es explicar algo a quien YA SABE ese algo porque la interlocutora es experta o conocedora en ese algo. ¿Es la senadora experta en sector salud? Nada en su CV parece mostrar que lo sea, pero concediendo que haya hecho una profunda investigación para la elaboración de sus preguntas y comentarios (que se muestra en el video completo de la comparecencia  a partir de las 3 horas con 18 minutos y hasta las 3 horas con)

“En verdad, ¿no le da vergüenza que seamos el país con menos pruebas? ¿Cómo reconciliará esta falta de pruebas con la obligación de rendir cuentas sobre la magnitud real de la crisis?»

Por último, les propongo hacer un ejercicio* para finalizar mis argumentos sobre por qué la respuesta del Dr. López Gatell a la Senadora Reynoso NO ES MANSPLICACIÓN:

Imaginemos que la Senadora Alejandra no es Alejandra sino el Senador Alejandro y supongamos que el Doctor no es Hugo, sino la Doctora Huga López-Gatell. Imaginemos que la doctora lleva explicando, desde su expertise, trayectoria y formación, sobre lo que le pregunta el Senador Alejandro ya varias semanas, todos los días. Lo explica con toda la paciencia que la caracteriza. No sólo eso, sino que, al comparecer ante el Senado, toma casi 3 horas para exponer y adelantarse a todo lo que le van a preguntar senadores y senadoras. Y supongamos que el Senador Alejandro hace esas preguntas que cito arriba. ¿No será más bien que el mansplicador que no usa argumentos sino, más bien, falacias, es el Senador Alejandro que no sólo parece omitir e ignorar el conocimiento de la Dra. Huga, sino que también le acusa de cosas sin proporcionar NINGUNA prueba?

Seamos honestas, compañeras. No hay y no puede haber mansplicación en una respuesta ante una persona que ignora por completo sobre los temas sobre los que pregunta afirmando sin pruebas. Las preguntas de la Senadora Reynoso fueron sobre el modelo epidemiólogico, sobre transparencia y sobre el sector salud y hasta sobre si no le da “vergüenza”o “arrepentimiento”  tal o cual cosa (pregunta a la que el Doctor López-Gatell no dio respuesta, por cierto. Pero por qué habría de darla si no se trata de argumentos, sino de falacias ad passiones que no vienen al caso). No veo la violencia en responder desde el expertise a las preguntas y afirmaciones que se hacen sin pruebas.

 El feminismo también implica candor, compañeras: ¿por qué habríamos de actuar como hombres y hablar con la seguridad de saber de un tema del que no sabemos? Revisando la versión estenográfica y el video, así como el perfil de la Senadora en Wikipedia (extraído de su semblanza curricular en la página web del Senado de la República), no veo formación educativa, ni en su trayectoria como funcionaria, ni en su trabajo, nada que tenga que ver con ninguna de esas 3 cosas sobre las que hizo preguntas y comentarios. He de admitir que, en la participación de la Senadora, eso sí, se le nota preocupada. Hay que reconocerle el interés. Sin embargo, hay que reconocer también que son más de 10 minutos de exposición donde es difícil seguirle el hilo. Su exposición y cuestionamientos están también plagado de adjetivos y de “se sabe que”, “se dijo que”, “según una nota”, “según la OMS”, sin que haya una profundidad en la exposición y donde a veces se pierden las «pruebas» (como al mostrar una gráfica en su celular). En ese sentido, el que comparecía respondió únicamente tres cosas a una serie de afirmaciones y a algunas preguntas (respuestas que ya detallé arriba).

 La Senadora finaliza diciendo que se han dicho mentiras, sin que sea claro para quienes escuchamos en qué consisten esas mentiras y afirmando que todo es culpa del presidente porque las mentiras se han generado por “complacer(le) traicionando la salud de los mexicanos”. El mapeo político también importa. No seamos ingenuas: la Senadora opera a favor del Partido Acción Nacional y sus intereses (entre los que se encuentra la no legalización del derecho a decidir) y un jaloneo político que hemos atestiguado desde hace años. El PAN parece que se colgará también, cada que tenga oportunidad, de la lucha feminista (aun votando SIEMPRE en contra de las iniciativas que garanticen los derechos de las mujeres). No me lo tomen a mal: si fuera mansplicación lo de ayer, yo también estaría defendiéndola con todo y su panista filiación… Sin embargo, mi feminismo y ni mi defensa de las mujeres no se contrapone con mi análisis y mapeo políticos.

Me parece que, desde el feminismo, así como le exigimos a los mansplicadores que se callen sobre aquello que no saben (ser mujer, qué es el feminismo, la misoginia) nos toca autocuestionarnos y ser honestas sobre lo que sabemos y lo que desconocemos. Nos toca la honestidad de saber cuándo no somos expertas en algo y que no somos infalibles al error. Al contrario, a veces nos equivocamos y nos toca aceptarlo y aprender de quien nos muestra, con argumentos y conocimiento, sobre lo que sí sabe.

Nos toca, también, replantearnos ese feminismo (que no es) que pareciera querer neutralizar y desactivar a las mujeres al afirmar que, si hacemos un análisis que denota que no hay misoginia en algo, es porque estamos “enamoradas” del hombre que creen que estamos defendiendo, sin ver que, en realidad, estamos defendiendo el feminismo que queremos: el de cuestionarnos, el de ser honestas, el de cuestionarlo todo, el de cuestionar las posturas de otras, el de poder decirle a otra “estás equivocada, compañera” sin miedo al ostracismo y a que nos saquen la tarjeta de la sororidad. Un feminismo donde podamos discutir, disentir, argumentar, cuestionar, probar, debatir. Debemos eliminar la idea de que todo acto en una discusión entre un hombre y una mujer, cuando este hombre prueba que una mujer se equivoca es mansplicación, porque corremos el riesgo de ser eliminadas de las discusiones por completo porque sólo por ser mujeres significa que tendríamos razón en todo. Debemos eliminar la idea de que, en una discusión entre mujeres, si una le dice a la otra que esta equivocada y le dice por qué, es porque esta mujer no es sororaria, ni feminista y que es “mala” y agresiva.

Al final, esto es una declaración: yo sí quiero que me digan cuando me equivoco, pero quiero que me digan por qué. Yo sí quiero que muestren con argumentos que estoy equivocada porque nada es inamovible y porque el feminismo que quiero ejercer es uno que lo cuestiona todo y que hace nuevas reflexiones y que es un aprendizaje constante del mundo y del género como sistema de opresión. No hay nada del patriarcado que podamos cambiar, si al final no entendemos cómo opera o si confundimos (con o sin intención) sobre sus formas de operar.

Como nota:  si me equivoco en lo que afirmo en este texto, compañeras, espero que me digan por qué. Quiero que me digan por qué y cómo es que estoy equivocada, quiero aprender si es que estoy equivocada.


*El ejercicio puede resultar engañoso y no es mi afán que lo sea: sé muy bien las implicaciones de ser socializada y crecer como mujer y el hecho de que no podemos intercambiar así de fácil a la Senadora Reynoso con el Dr. López-Gatell por todo lo que ello implica. Sin embargo, me parece importante reconocer el conocimiento y expertise que tienen ambos en sus respectivos ámbitos de educación, formación y trabajo para ofrecer un argumento más de por qué no es violencia contra ella al responderle desde esa educación/formación/trabajo/experiencia.


[i] La Harvard Bussiness Review tiene todo un apartado donde analiza el sector laboral desde la perspectiva y estudios de género. A continuación, una pequeña lista que recopilé para este texto:


15 respuestas a “Esto no es una defensa de Hugo, sino una defensa de las mujeres y una declaración sobre el feminismo que sí quiero

  1. Excelente análisis al respecto, y el primero que leo sin tendencias hacia la derecha o izquierda, es una pena que quieran politizar una situación que no sólo ha rebasado a México, sino a otros países latinoamericanos. Obviamente sabemos el nivel de pobreza que impera, que no es resultado sólo de este gobierno, sino de siglos de enriquecimiento de unos cuantos. Es lamentable que como mujeres no nos informemos y ataquen sólo porque es hombre.

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  2. Muchas gracias por exponerlo tan claro y contundente. Tantos siglos de lucha merecen el respeto de que el feminismo no sea utilizado como artilugio dentro de un juego político perverso e hipócrita. Mientras la oposición siga siendo tan simplona, hipócrita, mediocre y falaz no existirá un verdadero contrapeso. Lo mismo aplica para las mujeres pseudo-feministas que se prestan al juego patriarcal de la política más baja.

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  3. Buen día, leí tu post y creo que es muy bueno.

    Quisiera comentarte que en el tiempo que he visto discusiones y he discutido con mujeres feministas, me he dado cuenta que en ocasiones caen en lo que llamas “la banalización” de los conceptos que se manejan en sus círculos: de pronto, ya todo es mansplaining, cuando se le cuestiona el motivo solo atinan a decir que es porque uno es hombre y por eso “no sabemos” distinguirlo. Las falacias y los argumentos se distinguen con la razón, no con el pene o la vagina. Desafortunadamente, cuando se les hace dicha observación vuelven a deslegitimar: “tú no debes opinar”, “ayúdame guardando silencio”, o cosas por el estilo. En fin, tus declaraciones me parecen bastante oportunas.

    Gracias por el post.

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  4. Gracias por este sereno análisis. Me preocupaba que los comentarios viscerales de la a Senadora, pudiesen ser enarbolados por algunos grupos feministas, porque ello traería un retroceso en la legítima lucha de las mujeres contra la discriminacion, la violencia y los prejuicios.

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  5. Cuando se necesita dar capacitación de manera personal generalmente es… Porque la persona a la que se va a capacitar tiene condiciones especiales.
    Problemas de atención, problemas de comprensión o problemas de aprendizaje.

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  6. La senadora antes diputada apoyo a Cabeza de Vaca que sin lugar a dudas y autoconfeso realizo un comentario misogino:
    https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/senadoras-del-pan-arropan-legislador-del-chat-sexual
    Sus amistades muestran la doble moral:
    “Pinche Gatell cabrón”, fue la respuesta de Xóchitl Gálvez al subsecretario de salud.
    https://www.reporteindigo.com/reporte/xochitl-galvez-arremete-contra-hugo-lopez-gatell/

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  7. Yo admiro muchísimo al Dr. López-Gatell, pero yo sí creo que ofendió a la senadora, no en la forma que lo han hecho ver (misoginía, ¡de ninguna manera!). Desafortunadamente la parte en la que él, harto, naturalmente, de tanto explicar, la ofende haciendo referencia a las funciones superiores del cerebro, y claramente insinúa que ella no las usa o las usa mal, pero no la discuten en este artículo. En mi opinión, de ahí surge todo el escándalo que han hecho acerca de la supuesta “misoginia”. Por otro lado, él ha sido y fue ofendido reiteradamente antes y durante la comparecencia, y es natural que ya no soportara más tanta presión.

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  8. Realmente al leer éste artículo he aprendido tanto que espero no me lleve mucho tiempo aprehenderlo para mi actuar personal. En efecto, no aprecio agresión alguna de parte del Dr. Gatell hacia la senadora. Saludos y ojalá siga usted escribiendo otros argumentos.

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  9. Puede ser que a algunas no les o nos guste tu artículo y justamente por eso el feminismo pierde tanta credibilidad y no tiene la fuerza que debería. Es molesto que nos cuestionen o no sepamos argumentar y como bien dices hay que aprender a hacerlo y muy bien. Se mal entiende el feminismo.

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  10. Tienes absoluta razón, es difícil encontrar una falla en tu muy amplio texto, porque además investigaste hasta por debajo de las piedras. Estoy muy consciente de que soy hombre y de que existe una larga lucha por el bien de las mujeres (feminismo) y por ello, si les contestó, si les hago ver sus errores, (en caso de que los tengan, sino pues mejor me quedo callado) evitó por completo darles la razón cuando no la tienen, ni les digo a si, si esta bien. Porque creo, sería faltarle el respeto a su inteligencia, conocimiento y capacidad argumentativa.

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